miércoles, 23 de junio de 2010

A parar las orejas



La ley del Régimen Electoral le permite al gobierno controlar no solo al sistema político sino también las universidades y liquidar la autonomía.

La ley del Régimen Electoral constituye la llave que le permitirá al MAS hacerse del control de todo el sistema político y le permitirá, a corto plazo, sentar las bases para perpetuarse en el poder, lo cual es su más caro deseo.

El denominativo de “ley” es realmente exagerado para este mamotreto que contiene aspectos que avergonzarían al más atrasado de los países en materia jurídica. Establece, por ejemplo, que las “organizaciones sociales” podrán “controlar” el movimiento económico de todos los partidos políticos.

Eso no es todo. Dispone, además, que esas organizaciones podrán vetar la postulación de cualquier candidato nadie sabe porque tipo de consideraciones. Como se sabe, el MAS denomina “organizaciones sociales” a todos esos grupos que controla como la Confederación Sindical única de Trabajadores Campesinos (Csutcb), la Central Obrera (COB), como antes lo hacía con el Consejo de Ayllus y Marqas del Collasuyo(Conamaq) y la Confederacion de Indígenas del Oriente (Cidob).

Eso en buen romance significa que el oficialismo se está asignando la atribución de decidir quienes serían sus eventuales contrincantes en una determinada elección. Tendría, entonces, la posibilidad de tener una oposición a su medida. Por ejemplo, un candidato opositor a la presidencia que tuviera posibilidades de salir victorioso, podría ser vetado por sus “organizaciones sociales”.

Se trata, evidentemente, de una triquiñuela de lo más burda y grosera que desenmascara sus intenciones abiertamente totalitarias. Todavía no se atreven a hablar de un partido único pero eso sí, están generando las condiciones para que nunca se pueda estructurar una oposición en condiciones de ganarle una elección.

Si hay una oposición, esta deberá ser totalmente funcional y sumisa.

Pero la cosa no se queda ahí. Las expectativas del MAS no se detiene en el control y sometimiento de las organizaciones políticas. Quiere ir más allá por cuanto se ha dado cuenta que las universidades, por su tradición en defensa de la democracia, podrían convertirse en un obstáculo para concretar sus ambiciones hegemónicas y totalitarias, como ocurre ahora con los universitarios en Sucre que liderizan las protestas en defensa del alcalde Barrón elegido por el voto popular.

En la misma “ley” del Régimen Electoral, se asigna al “Órgano Electoral Plurinacional”, que por cierto estará bajo su férreo control, la capacidad de conducir las elecciones en las universidades ya sea para rector así como para las organizaciones estudiantiles, entre ellas las federaciones universitarias locales.

Esta disposición no es en modo alguno casual. El MAS ha visto que no puede controlar las universidades. No ha logrado ganar ni un solo rectorado ni una sola FUL en todo el país lo que le impide conformar universidades que funcionen sobre los criterios de la “cosmovisión indígena” que no es tal en realidad, sino un engendro de “socialismo indigenista bolivariano” que ni entiende el propio Evo.

No se trata solo de una abierta conculcación de la autonomía universitaria que al igual que la democracia fue ganada con la sangre y lucha de docentes y estudiantes. Se trata de un atentado de lesa cultura. Tendremos entonces médicos a los que se les impartirá los conocimientos “ancestrales” de los kallawayas antes que las tecnologías científicas modernas en tanto que los estudiantes de geología, por ejemplo, deberán determinar cual es el “sexo” que tienen las piedras antes que definir su composición química.

Pareciera que el país todavía no se está percatando a los extremos que está dispuesto a llegar el partido gobernante aprovechando su control de la “Asamblea Legislativa Plurinacional” pero lo que si es seguro que las consecuencias, que por cierto serán nefastas, se manifestarán más temprano que tarde.

Algunos masistas se dan el lujo o tienen el cinismo de comentar en sus reuniones que una democracia ideada en los moldes liberales clásicos y que les fue muy útil para ganar elecciones y llegar al gobierno ya no les sirve para perpetuarse en el poder y por tanto hay que darle el “tiro de gracia”.


(Fuente: E. Justiniano)